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jueves, 18 de septiembre de 2008

Pinochet: VI.- ¿Por qué crucificar al hombre que resacató Chile?

¡Qué absurdo precedente  la detención de Pinochet nos pusieron. Monstruos como el del Zaire , Mobutu,el de Camboya, Pol Pot, y la mayoría de los dictadores de los países comunistas de Europa del Este no fueron vitupereados por los políticos liberales ni por  la prensa, ni fueron llevados a  los tribunales internacionales.  Pero Pinochet, que voluntariamente entregó su cargo y que siguió sirviendo a su país como un miembro del Senado, fue detenido cuando visitó Gran Bretaña, por causa de una afección de su salud! 

Es difícil de imaginar por qué el gobierno británico  tiene detenido Pinochet, aparte de ganarse la atención pública internacional. Aparentemente haciéndose los inocentes acerca de lo que ocurrió en Chile en los setentas, los políticos británicos creen  que pueden atacar a Pinochet, una polémico aunque relativamente desconocida figura de un pequeño y lejano país independiente. Creen ver en esto un  modo fácil  de convertirse en mecenas de la virtud, custodios del bienestar público, y los campeones para ganar votos. 

A los políticos británicos, suizos,y españoles  aparentemente les parece que está muy bien que para mantener en el poder de sus  gobiernos, deben  rendir cuentas acerca de  Pinochet, y de  las cosas que hizo durante la guerra en contra del  terrorismo. Tarea realizada con independencia  de las labores que ellos realizaban, Pinochet no le pidió ayuda a país alguno.. ¿Por qué no se le concede un premio de la paz para salvar a tanta gente? ¿Qué comparación existe entre los costos de vida de la revolución de Pinochet, si se la compara con los costos y  beneficios sociales netos  ?. ¿ O es más importante,  apoyar a los liberales clásicos por el surgimiento de un tribunal mundial, que permita que las intervencionista normas estatales se puedan  imponer  a escala global? 

Aquellos que desean señalar los defectos de Pinochet deben tener cuidado, no sea que sus argumentos condenen a  Thomas Jefferson, Simón Bolívar, Patrick Henry, George Washington, y Robert E. Lee . Admiramos a Pinochet, como admiramos Jefferson, Bolívar, y otros campeones de la libertad por  lo bueno que cada uno hizo, por la causa de la justicia,  lucharon  contra la tiranía y dedicaron  su vida por ello. Por lo tanto, estamos dispuestos a pasar por alto muchos de sus errores, como las tragedias de la historia y de consecuencias indirectas de la vida en un mundo dominado por el mal estado e intervencionista. 

Cualquier persona que se preocupa por la verdad debe confrontar a Pinochet heroico en  contra de falsas demandas de los medios de comunicación con una visión parcial y llenos de moral Europea hipócrita, que convivió y acepto el sufrimiento de millones de europeos subyugados por el comunismo soviético. En el final, independientemente de sus fallas, 
Pinochet ha hecho (hizo) más por la causa de la libertad que todos ellos juntos.



     Causa Liberal

Pinochet: V.- ¿Por qué crucificar al hombre que rescató Chile?

Creemos que los partidarios de Pinochet en Chile tienen un buen punto.  Cargar al General Pinochet con los asesinatos de los enemigos de Chile, es decir los izquierdistas  que traicionaron a la mayoría de los chilenos y chilenas,  sería tan  injusto como acusar de asesinos a  Patrick Henry, Thomas Jefferson quienes combatiendo contra los "chaquetas rojas" ingleses, mataron accidentalmente a inocentes vecinos que se interpusieron entre ellos y los ingleses. Nuestros revolucionarios actuaron en legítima defensa contra un Estado opresor y tirano y, por tanto, su causa fue justa y será justa por siempre en la Historia, a pesar de las tragedias y la pérdida accidental de vidas inocentes que pudieron ocurrir. Pinochet luchó contra el totalitarismo izquierdista, el que a la vista y muestra de la historia, exhibe a su paso genocidios, tiranía y millones de vidas injustamente segadas.  Los medios de comunicación en los Estados Unidos y en Europa han distorsionado los hechos con respecto a Pinochet. A él lo acusaron de asesinato y crímenes contra la humanidad, y que viene a ser el principio y el fin de una  historia en cuanto a la mayoría de los periodistas se refiere. Pero la CNN y  los medios de difusión internacionales rara vez revelan detalles acerca de las actividades terroristas de los izquierdistas en contra de los  que Pinochet estaba luchando. Es una visión sesgada, que proviene  de la  izquierda, tiene una intención que va de acuerdo con los intereses comerciales de las grandes cadenas. La mayoría de los medios de comunicación no simpatizan con Pinochet, esto vende más. La revolución  en contra de los socialistas que empujaron al país a una guerra civil no declarada,no es noticia.  Así, los medios de comunicación han retratado a  Pinochet como un dictador brutal y sin sentido y,  hacen caso omiso de las circunstancias en que Pinochet asumió el poder:
- La revolución del 11 de septiembre de 1973 evito una sangrienta guerra civil prolongada y sus desgraciadas consecuencias de destrucción y división.El General  Pinochet, y el personal bajo su mando, casi con toda seguridad fueron responsables de la muerte de personas inocentes. En el caos y la confusión de la guerra, este tipo de tragedias son inevitables. Quienes están fuera de la pelea haría bien en dudar en emitir juicios sobre los seres humanos falibles arrastradas por la vorágine de la lucha. El General Pinochet no era puro; nadie puede ser, nunca ha sido, ni nunca será, en tales circunstancias.  La Revolución Americana tiene su propia cuota de tragedias similares. ¿Melancolía que borra el hecho de que se logró  - el establecimiento de una sociedad libre y de la derrota de la tiranía. No hay que equivocarse al respecto: independientemente de los errores que ha hecho a lo largo del camino, las acciones del Gobierno Militar y el General Pinochet dieron paso  a  la estabilidad social, con el peso de instituciones republicanas ,y a la transformación de una economía en ruinas en una próspera, en beneficio de todos los chilenos. El general   Pinochet realizó una revolución económica y política libre de ambiciones por el poder, la muestra de ello fue el impecable proceso de transición hacia la democracia plena. La contradicción nace en los herederos de la democracia quienes estuvieron de   acuerdo en darle inmunidad judicial por delitos situaciones acaecidas durante la revolución. Para nosotros, esto puede considerarse como un acuerdo razonable, la revolución ya paso , y el Gobierno Militar le lego a Chile  la paz, la prosperidad, la estabilidad y una república emergente  en  lugar del caos, la pobreza y la "dictadura del proletariado".  Clásicos liberales no puede exonerar a Pinochet por las reponsabilidades de crímenes y excesos que se cometieron bajo su gobierno, pero debemos estar dispuestos a ver sus hechos en el contexto de la guerra terrorista en el que fueron formuladas. Y nosotros tenemos que darle crédito por la renuncia al poder, voluntariamente y sin ambiciones entregó el mando de la Nación a un civil, hecho inédito en la historia universal.. Pinochet no era tirano. ¿Acaso los tiranos dan paso a una mayor libertad? ¿Renuncian al poder con que cuentan  voluntariamente? Pinochet hizo ambas cosas.  Al mismo tiempo, tenemos que recordar que la "revolución" por la que los izquierdistas  terroristas del MIR, FMR, y los partidos Comunista y Socialista y en contra de la cual  Pinochet luchó, no busca apoderarse del gobierno del estado y crear una sociedad más libre. Por el contrario, si hubiesen  tenido éxito, los marxistas habrían impuesto la dictadura socialista en Chile,  con  crueldad y rudeza. Sí la izquierda chilena, hubiese derrotado a Pinochet y su revolución, ni siquiera hoy los actuales aliados de la izquierda, se habrían librado de los "tribunales populares" y de la Justicia totalitaria. 
Mientras hipócritamente clamamos que  no se puede exonerar completamente Pinochet, quien es léjos mucho menos culpable que cualquiera de los dictadores que viven, sean estos chinos, cubanos, vietnamitas, africanos, y los  de Corea del Norte en términos de violaciones de derechos humanos.  Esos  líderes criminales de izquierda, aparentemente pueden seguir moviendo sus cetros de hierro  y cometer todas las atrocidades que desean sin temor a represalias internacionales. 

Pinochet: IV.- ¿Por qué crucificar al hombre que rescató Chile?

¿ QUÉ  HABRÍA SIDO DE CHILE SIN PINOCHET Y LAS FF.AA., Y DE ORDEN ?
 Echemos un vistazo a Cuba, donde las personas se mueren hasta de hambre, durante 49  años de  dictadura izquierdista de Castro, se ha torturado a miles, se ha exiliado a millones, se ha fusilado a miles, y lo más trágico, es que en ese país no existe ni la democracia ni menos la libertad .
 Un buen número  de los chilenos se sienten mal por las personas inocentes   que murieron durante la lucha del gobierno de  Pinochet en contra del  terrorismo izquierdista  en Chile. Y la pregunta obvia para aquellos que  hubiesen deseados que las  cosas fueran de otra manera ¿ En contra de la violencia asesina del terrorismo, existe otro camino viable que no sea la respuesta fuerte y dura?
 Los amantes de la libertad deben estar agradecidos de que Pinochet llegó a resolver el caos y el terror fomentado por los IZQUIERDISTAS en los años 1970 y 1980, y de iniciar una era de paz, la estabilidad republicana de gobierno, y  la prosperidad. 

, Los británicos detuvieron al General  Pinochet a petición de un tribunal español, tratando de procesarlo por varios delitos cometidos durante la revolución. Él fue acusado de genocidio y asesinato, y todo el mundo sabe que no es así . Los medios de comunicación de occidente rara vez informaron de las actividades terroristas de los comunistas que lucharon en contra de Pinochet, y el sólo hecho de mencionar a Pinochet hasta hoy, recibe poca simpatía en Europa o América del Norte. 

Las cosas son muy diferentes en Chile. La mayoría de las personas que hemos hablado estuvieron  incómodos, tristes, e incluso indignados cuando ocurrió  la detención. Cuando se hicieron sondeos en Chile, acerca de poner en libertad a Pinochet estos contaron con  el apoyo popular,  más de 75 por ciento de los consultados afirmaban que juzgar al General Pinochet era un  asunto de Chile. Alvaro Vial, Vicepresidente académico en la Universidad Finis Terrae, que ha escrito mucho sobre cuestiones políticas de Chile para la prensa nacional, dice que él piensa que tal vez, mas del  40 por ciento de los chilenos han sostenidosiempre  firmemente el apoyo  al General  Pinochet. Y que cuando se trato de su detención fue  probable que otro 30 a 40 por ciento que apoyaban  su regreso a Chile por razones de nacionalismo, si no de otra cosa. lo puntual es que la gran mayoría de los chilenos siempre esperó la liberación  Pinochet. 

Fueron  frecuentes las manifestaciones en favor de Pinochet frente a las  embajadas de España y Gran Bretaña,algunas veces   se tornaron  violentas, dado el fervor de los "pinochetistas".
 Las calles aledañas a estos edificios estuvieron  continuamente cerradas y la policía debió mantener permanentes barricadas.


Nosotros, norteamericanos vivimos  en Santiago, y observamos  que muchos chilenos se sientieron impotentes y frustrados ante esta situación. A los chilenos les molestó que el mundo pareció  no preocuparse por sus opiniones sobre una cuestión que era de la mayor importancia para ellos. Se trata del  hombre que salvó a Chile de tanta angustia y tragedia de  manos de los izquierdistas, consideraban que Pinochet estaba atrapado en una trampa hecha por sus compatriotas de izquierda en Europa en complicidad con sus pares europeos. En lugar de ir trás los verdaderos criminales que retienen  el poder por la fuerza (Fidel Castro viene inmediatamente a la mente), el mundo mira ahora como la poderosa izquierda buscaba destruir al hombre que salvó a Chile del infierno socialista. 

Pinochet: III.- ¿Por qué crucificar al hombre que rescató Chile?

Según el informe de la "respetada" Comisión Rettig  del gobierno "democrático" de Aylwin, hubo 1.133 muertos, incluido el personal militar, tanto durante la revolución y en el período posterior, entre septiembre y diciembre de 1973. La Comisión Rettig notificó un total de 2.279 muertes debidas a la violencia política en general , ocurridas  durante los 17 años del gobierno militar, incluidas 265 muertes de personal militar y  civiles asesinados por los terroristas. El informe clasificó claramente que 164 muertos fueron víctimas de la violencia política y 2.115 de violaciones a los DD.HH . Las muertes son subconteo de ambas partes, y el número de personas que desaparecieron se incluyen en el total, aunque es reconocido que la izquierda ha querido atribuir otros números de desparecidos distintos a los entregados por la Comisión Rettig . 

La mayoría - un 63 por ciento - de los muertos eran miembros de partidos políticos izquierdistas, como  el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria y el Partido Socialista y Comunista. Este último al principio de los ochenta contó con su brazo armado , el Frente Manuel Rodríguez, terroristas confesos preparados en Cuba, Nicaragua, y en la desaparecida Alemania Comunista, para sabotear, secuestrar y asesinar.

Por lo tanto había  contingentes armados, de los cuales ni los más pequeños dejaban de ser violentos y una amenaza constante para la sociedad.
Sola Sierra, presidente del Grupo de Familiares de los Detenidos-Desaparecidos en Chile, ella misma un comunista, reconoció que el porcentaje de las personas muertas que se encontraban afiliados a los partidos izquierdistas en realidad era mucho más alto, ya que a menudo los familiares temían revelar públicamente a la afiliación política de los muertos. 

Todas las guerras tienen costos sociales, entre las que están la ocasional pérdida de vidas inocentes, y en Chile  la revolución en contra del  marxismo, no es una excepción. En Chile la  guerra con los terroristas armados de izquierda entre 1973 a 1990 dio lugar  lamentables y trágicas muerte de personas inocentes. Reconocidos  Generales han  cometido errores en el calor de la batalla y, máxime si la   naturaleza de la guerra envuelve las  guerrillas, las cuales buscan confundir al enemigo, su principal objetivo es no ser identificados, el éxito de la guerrilla es el ataque sorpresa y la desmoralización y desprestigio del enemigo.

Pinochet: II.- ¿Por qué crucificar al hombre que rescató Chile?

En aquel contexto histórico, Chile fue un escenario más, en el marco de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. El ex Presidente Allende  demostró que no era demócrata, al alinearse con el eje castrista-soviético, empujó a los los trabajadores a romper con el sistema económico y social, todo ello mediante, la realización de acciones, similares a las impulsadas en las revoluciones socialistas de países como Cuba, la Unión Soviética.  
-Y cuyas dos embajadas en Santiago fueron sobrepasadas con personal que precisamente no eran diplomáticos, sino que personal militar, cuya principal función fue adiestrar y reforzar  las fuerzas para-militares izquierdistas .
 Chile vivía el caos, y tanto los grupos armados de izquierda y derecha, asumieron el control de calles, barrios, y el sector rural. La guerra civil era inminente. 

Hubo masivas manifestaciones pidiendo la renuncia de Allende. El 22 de agosto de 1973, la Cámara de Diputados de Chile aprobó una resolución de censura contra Allende. La Cámara de Diputados condenó a Allende y  su gobierno por violar la constitución y la ley, y cuyo fin era el de "establecer un sistema totalitario absolutamente opuestos al sistema representativo de gobierno que establecía la Constitución  (1925)", y exhortó a los militares a intervenir para hacer cumplir las leyes vigentes. 

El 11 de septiembre, los militares chilenos derrocaron al gobierno de Allende. En menos de 24 horas, las fuerzas armadas habían consolidado el control del país. Pero los adherentes al marxismo  no se retiraron en el silencio de la noche. Se reorganizaron  y se reagruparon y continuaron luchando en contra el gobierno, en desigualdad de condiciones,no obstante se enfrentaron decididamente al nuevo gobierno.
 
Durante el período inmediatamente posterior al derrocamiento de Allende,no merece dudas el hecho de que fueron muertas personas inocentes . En el tenso período inicial del régimen militar, no fue raro conocer de civiles que fueron acusados falsamente de ser individuos armados izquierdistas, con el fin de resolver situaciones privadas. Aún así, la mayoría de las personas muertas por los militares formaban parte de las milicias armadas marxistas.

Pinochet: I.- ¿Por qué crucificar al hombre que rescató Chile?

El mundo raramente deja atrás sus   guerras y  conflictos, y algunas de estas  guerras sólo se les  puede llamar así si nos ubicamos  en  una perspectiva liberal clásica. Al igual que la  Guerra de Independencia norteamericana  y su guerra Civil, cuyas razones históricas las justifican,  en Chile se lucha contra los izquierdistas, lo que no es sólo un conflicto coyuntural, es un conflicto permanente.
La revolución en Chile en el 11 de septiembre de 1973, fue una batalla de legítima defensa contra los saqueadores y bandidos armados de la UP.  
Una vez que la civilidad vio agotada la vía jurídica legal . Como es inevitable en toda guerra, se  cometen errores y pérdida de vidas inocentes. Pero a pesar de sus errores, la revolución dejó un legado positivo: Chile tiene (tenía) una economía libre y próspera e instituciones republicanas estables.
 El contexto en el que los británicos detuvieron al general Augusto Pinochet, es decir al líder de la revolución de Chile contra el marxismo.

Cuando la Junta Militar encabezada por Pinochet se hizo cargo del gobierno, Chile como sociedad  experimentaba un  deterioro constante  en  la calidad de vida, el país estaba totalmente dividido, solamente existía la opción continuar con el experimento izquierdista de alcanzar el socialismo, o la Guerra Civil.
Salvador Allende había sido elegido presidente trás una elección entre tres candidatos, Allende  ganó con una diferencia mínima de votos. Sin mediar el respeto por la voluntad del poder Legislativo, que era el que debía elegir entre los tres candidatos, presionó alertando "que al pueblos no se le arrebataría el triunfo". Es decir se auto nombro   el dictador de un país socialista, Sibilinamente pacto con sus "enemigos", acuerdos que no estaba dispuesto a cumplir. 
 
 Instalado en el gobierno, existen informes de que los partidarios  de Allende mataron e hirieron  a  cientos de personas en el campo, en las fábricas, en las universidades y donde se hicieron presentes las armadas hordas de choque de la UP. 
El robo, el saqueo las expropiación y la estatización  de la propiedad privada, son hechos innegables. Cifras extra oficiales confiables indican que se llegó al 1000 por ciento de inflación, durante 1000 días del imperio del desgobierno de la UP. 
Se exacerbó hambre y la miseria, como una forma de aumentar las contradicciones sociales. Especialmente entre los pobres no partidarios de la UP, se observó, la falta de servicios básicos, comida, vestido,  abrigo, zapatos. 

Héctor Hevia, un profesor chileno que vivió esos  tiempos caóticos recuerda, "Usted tenía que esperar en una cola durante horas para conseguir un trozo de carne para preparar comida". En julio de 1973, Allende había centralizado el control de casi todo,  en cada empresa intervenida o en manos del Estado, la dirección de estas fue puesta  en manos de un burócrata perteneciente a uno de los partidos políticos de la UP. En resumen, el gobierno de Allende fue, "la   destrucción del modo vida de la mayoría del pueblo chileno, y por lo tanto  los chilenos tenían el derecho a defenderse contra él. 

Augusto Pinochet. La historia no contada...


¡¡¡ derrotó a los hipócritas!!! 

Humberto Fontova


Traducción y adaptación libre de Carlos D Toledolabarca.


Al leer las  historias de los principales medios de comunicación, se puede pensar que los malvados compinches de Augusto Pinochet, mientras que se retorcían sus negros bigotes y se reían malévolamente, derrocaron al “presidente chileno” Salvador Allende. Después sus compinches llevaron a 3.000 inofensivos profesores de sociología y a inocentes parlamentarios izquierdistas al pelotón de fusilamiento y los fusilaron por placer.


La historia verdadera, como se puede imaginar, es algo más complicada, a pesar de los medios de comunicación y de la leyenda negra que los intelectuales han fabricado con respecto a Chile.


Después de la muerte de Stalin en 1953, los comunistas y socialistas chilenos hicieron un “homenaje a Stalin” en el Teatro Baquedano de Santiago. Salvador Allende uno de los sobresalientes oradores del acto, apenas pudo contenerse: 
“¡Stalin fue una ejemplo de creatividad, de humanismo y un ejemplo edificante de paz y de heroísmo!” dijo efusivamente mientras que contenía las lágrimas. “¡Todo lo que hizo, lo hizo al servicio del pueblo. Nuestro padre Stalin ha muerto pero al recordar su ejemplo nuestro afecto hacia él hará que nuestros brazos crezcan fuertes hacia la construcción de un gran mañana y para asegurar un futuro en memoria de su ejemplo magnífico!”


Después de asumir el poder en 1970 (con el mismo porcentaje de votos que Hitler obtuvo en Alemania en 1933) el régimen de Allende no tardó en manifestar su verdadero aspecto. En enero de 1971 el Secretario General del Partido Socialista, el principal de la Unidad Popular (coalición de partidos con la que gobernó Allende) , Carlos Altamirano jactándose afirmó: 
“¡Estamos siguiendo el ejemplo de la revolución cubana y contamos con la ayuda de su internacionalismo militante… representado por Fidel Castro y Che Guevara. El conflicto armado en términos continentales sigue siendo hoy tan relevante como siempre!”


“¡Oídme fuerte y claro!” Salvador Allende se jactó el mes siguiente: “¡Emplearemos violencia revolucionaria!” Esto era algo más que un alarde gratuito de Allende. Entre lo que no cuentan los principales medios de comunicación de la miríada de aspectos no denunciados que provocaron el golpe chileno están la docena de escuelas de “guerrilla” que fueron instituidas en todo Chile por los agentes del bloque soviético poco antes del golpe.


Las escuadrones de la muerte marxistas vagaban por Chile, asesinando
 “elementos burgueses” con impunidad o con la ayuda tácita del régimen. Cuando Salvador Allende visitó Moscú en diciembre de 1972 entre sus reuniones más largas estuvo una con Boris Ponomariev, el jefe del Kremlin para la “guerra irregular” para el Hemisferio occidental. Antes de 1973, el 60% de las tierras arables de Chile habían sido confiscadas por el Gobierno, a menudo con la ayuda de estos escuadrones de la muerte. Rolando Matus y Jacinto Huilipan estaban entre los muchos granjeros que protestaron por la reforma “agraria” de Allende y acabaron siendo secuestrados y asesinados.


“¡Sólo el conflicto armado decidirá quién es el vencedor!” según decía el aliado gubernamental de Allende, Oscar Guillermo Garreton del MAPU (Movimiento de Acción Unitaria de orientación filo-cristiana-marxista): ¡“Sin la destrucción completa del carácter burgués del estado no podemos marchar en la trayectoria del socialismo! ¡La lucha de clases exige siempre el conflicto armado. Entendámonos, la estrategia global se logra siempre a través de las armas!”


El ministro de economía de Allende, Sergio Ramos miembro y dirigente del Partido Comunista chileno , no escatimó palabras tampoco: “Es evidente,” decía a mediados de 1973,
 “que la transición al socialismo requiere primero una dictadura del proletariado". “No tenemos otra opción”, declaraba el ideólogo y poeta comunista chileno Volodia Teitelboim, “sino la de actuar con resolución y una guerra civil no es un asunto que nos preocupe. Así alcanzaremos objetivos políticos y no políticos”. Su camarada y Secretario General del Partido Comunista Luis Corvolan siguió con: “Nunca hemos pensado que la trayectoria de la revolución chilena sea exclusivamente electoral.”


Cuando Pinochet derroc
ó a Allende,entre 15 mil a  31 mil agentes cubanos, del bloque soviético y otros agentes comunistas infestaban Chile, incluyendo al superagente terrorista de Castro, Antonio De La Guardia y su jefe Manuel “Barbarroja” Pineiro", conocían Chile, unos fueron  deportados, otros se largaron por su propia cuenta por los pasos cordilleranos a la Argentina, Perú y Bolivia, otros fueron rescatados por las naves soviéticas en alta mar, otros simplemente sucumbieron en enfrentamientos con los militares, fueron desaparecidos por los militares o sus compañeros de lucha. Entre los centenares de agentes soviéticos estaban Viktor Efremov, Vasili Stepanov y Nikolai Kotchanov del KGB, y estos hechos comprabados y jamás desmentidos.


Los militares chilenos habían permanecido en sus cuarteles escrupulosamente con varios regímenes izquierdistas (social-demócratas) y de centro. Pero se dieron cuenta de que el régimen de Allende era un animal totalmente diferente. 

Pinochet mismo, mientras que era el instructor en la Academia Militar de Chile, se había especializado en “geopolítica.” Lo que Brezhnev, Castro y sus satélites chilenos habían diseñado para su propia Nación debió resultarle obvio. A la luz de los procesos en el bosque de Katyn de Polonia en 1940 y de los de la prisión de La Cabaña en Cuba en 1959, las perspectivas para los militares chilenos debieron parecerle igualmente obvias.¿ Qué probables salidas existían frente a tamaño descalabro y anarquía política, social y económica?


Mientras que los intelectuales “conservadores” han estado alabando el modelo económico y político post-Allende, destacando el legado de una institucionalidad  democrática y la más libre en cuanto a la economía, que ha permitido que Chile posea la economía más próspera en América Latina, ha habido mucha pusilanimidad por parte de esos intelectuales “conservadores” a la hora de defender los acontecimientos que lo hicieron posible.


Seguro que es agradable tener un lujoso púlpito en los medios de comunicación en 2006. Pero en septiembre de 1973, los hombres de Pinochet no estaban pensando en agradar a algún fatuo think-tank o en ganar el aplauso de algún tertuliano. Sabían que su nación se enfrentaba al bozal dominado por el estalinismo. Los militares chilenos sin temor se introdujeron en un  "corral" que en propio territorio  chileno, estaba lleno de osos (soviéticos) y macacos (cubanos), que se jactaban de dirigir "las masas" que conformaban las "brigadas armadas" de los partidos de la UP y los "heróicos guerrilleros" del MIR. Sin temblarles la mano, lograron arreglar la situación con sólo 3.000 muertos, incluyendo todo el daño colateral,  no sorprendiendo  a cualquier persona informada y honesta que reconoce en justa medida a lo que se enfrentaron.


En 1973, los marxistas chilenos, los soviéticos y los castristas estaban menos decididos a dejar el poder que los baasitas iraquíes, o los talibanes afganos han estado dispuestos. Si comparamos realidades, los costos  de persuadirlos y los resultados, como vemos diariamente en las noticias, no admiten comparaciones. La decida acción de Pinochet y sus Fuerzas Armadas debe ser calificada como una de las hazañas históricas más importantes ocurridas en el siglo pasado, cuando las democracias de occidente se batieron en contra del totalitarismo marxista internacional. 


Sin duda habría sido mejor poner margaritas en los fusiles de los agentes soviéticos y castristas que estaban estacionados en Chile por aquel entonces. También habría sido mejor persuadir a los escuadrones de la muerte marxistas y a las decenas de miles de comunistas extranjeros y de terroristas tal y como hacían los socialistas suecos juntando las manos en un círculo para cantar “All you need is love” de los Beatles. Pero la historia del Siglo XX enseña que los comunistas fueron y son extremadamente celosos de su poder y de sus privilegios y, extremadamente despiadados contra los que lo desafiaban o contra los que lo cuestionaban. Los millones que acabaron en fosas comunes o en gulags son la prueba de ello.


Desde la victoria de Pilsudski en Polonia contra los comunistas a la de Horthy en Hungría o a la de Franco en España, la historia también enseña que cuando los comunistas prueban su propia medicina, sus gemidos, gimoteos y lloriqueos se convierten en una celebre causa mundial. La orgía permanente de desinformación y ataques de los medios contra Pinochet lo  demuestra, al punto que muchos de aquellos hoy favorecidos por los resultados del sacrificio de los soldados chilenos, se suman a los ataques, pretendiendo con ello enterrar o desconocer hechos que ya ocupan un lugar destacado en la historia de Chile y la Universal..  


Todas las citas anteriores y acontecimientos se documentan completamente en “La Agresión del Oso; la Intervención Soviética y Cubana en Chile” de Gonzalo Rojas Sanches, un brillante erudito y profesor visitante en Notre Dame que dirige el Departamento de Historia en la Universidad Católica de Chile. 


(Fuente original: brookesnews.com/070101fontova.html)



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Las minorías no deben aprovecharse del poder.


No debe repetirse el hecho de que minorías controlen y manejen decisiones- como aconteció en el pasado- o que éstas provengan desde el exterior. Una democracia debe sustentarse en un respeto jerárquico.

Valgan estos alcances previos para referirme a algunas cuestiones que han ocurrido en Chile, y que he visto aflorar desde que asumí la función de gobernante.
 
Sufrimos en Chile todo un proceso movido por la demagogia de uno u  otro estilo. Proceso cuyo fin era siempre el mismo, a saber: el permanente cuestionamiento de las jerarquías, de la autoridad y sobre todo el sistema mismo, para finalmente intentar destruirlo. O sea, emergió un " pensamiento crítico" – más exactamente, un pseudo pensamiento crítico- destinado a crear las condiciones propicias para el avance del Partido Comunista.
 
Esto pudo llevarse a cabo bajo la inspiración  de los comunistas, la complicidad tácita de otros y la ingenuidad de terceros. La consigna era que todo debía ser cambiado. Y para ello, de modo no tan subliminal ni delicado, se dejaba vislumbrar la idea amenazante de que previamente era imprescindible aniquilar lo existente. De ahí toda efervescencia, que los marxistas procuraron propagar, no sólo en las universidades, sino que también en la Educación Media y quizás más abajo, llegándose incluso al intento de convertir la educación nacional en un adoctrinamiento socialista.
 
El Partido Comunista y otras colectividades dispusieron de un número suficiente de activistas para impulsar inquietudes en la juventud, muchas de ellas absolutamente legítimas, que ellos se encargaron de desviar hacia los intereses y fines partidistas.
Así fue desarrollándose el proceso chileno al que nuestro Gobierno puso término. A cualquier hombre que vista uniforme no le resulta difícil reconocer los elementos estratégicos de la acción política.

El pronunciamiento.


Producido el Pronunciamiento Militar, el 11 de septiembre de 1973, e investido, desde esos instantes, de tan altas responsabilidades de Estado, me he detenido en no pocas ocasiones a meditar lo que para mí a significado asumir paralelamente dos papeles que, a mi modo de ver, si bien son distintos en la formalidad de su definición, no obstante convergen en el fin último. Me refiero a ser gobernante y ser militar al mismo tiempo.
 
La vida militar me preparó, primero, para entender cabalmente, que ninguna institución puede funcionar en buena forma si existen en su seno el caos y la anarquía. Deben, en efecto, darse jerarquías, funciones y responsabilidades. En una palabra: orden. Aprendí que ese es un requisito fundamental para que la organización sea eficaz, y aprendí, también, que cada componente de esa estructura, idealmente, no debe fallar en la ejecución de sus responsabilidades. Es decir, en la vida militar se vive, quizás con mayor claridad formal que en otra parte, en permanente dinámica de mandar y obedecer. ¿Y acaso sucede algo demasiado diferente en cualquier otra actividad? En todo caso, quien manda debe saber hacerlo. A su vez, quien obedece,  en consecuencia, no puede escapar a la misma dinámica. Todo esto tiene que establecerse en la comprensión cierta de qué es la organización militar. En ella, quien no sepa mandar, no sirve. Y quien no sepa obedecer, tampoco sirve. Por lo demás, y aunque resulte un tanto drástico decirlo así, en la vida, la persona que resulta más inútil es aquella que no sabe ni mandar ni obedecer,
 
Creo que para poder ejecutar bien el mando es imprescindible haber aprendido a obedecer. Y a obedecer en plenitud, en forma comprometida, sin vacilaciones. Es mal jefe, por lo tanto, quien haya sido mal subalterno. En resumidas cuentas, el saber mandar y saber obedecer son instancias de la vida militar que pueden diferir sólo en meras cuestiones de forma en su proyección a la sociedad en general. En todas partes deben darse jerarquías y mando. Y en todas partes, por lo tanto, existirán personas con mayor o menor capacidad para ser útiles según su función.
Así, cualquiera que sea la organización social; básicamente  debe conformarse con una cierta jerarquía. Jerarquía que debe estar en función de un real consenso, con una búsqueda auténtica del bien común.

Chile: Augusto Pinochet durante el gobierno de Allende.


Tras el triste intento de secuestro que culmino equivocadamente con la muerte del comandante René Schneider por sectores vinculados a la CIA estadounidense para evitar la llegada al gobierno de Salvador Allende, el general Carlos Prats fue designado al mando de la comandancia en jefe del Ejército de Chile. Con Carlos Prats, el generalPinochet llegaría a establecer una relación muy cercana. Prats lo consideraba un soldado ciento por ciento, apolítico y profesional, por lo que fue uno de sus más
 cercanos colaboradores, siendo considerado por sus cercanos como el segundo del general Prats.[6]

Fidel Castro visitó Chile durante veintitrés días a partir de noviembre de 1971 y el general Pinochet fue designado como representante del ejército durante la prolongada visita del dictador cubano.
En enero de 1972 fue jefe del estado mayor del ejército, que era el segundo cargo en importancia en la institución.[7] La oposición al gobierno de la Unidad Popular, más los propios desaciertos de éste, condujeron a una extrema polarización política de la sociedad, también dada por el auge del comunismo de la época, llegando a su punto culminante en 1973.
El general Prats apoyaba la legalidad constitucional
 (?), y por lo tanto sostenía al gobierno de Salvador Allende(sic).
Pero esa opinión no era compartida por muchos militares, desarrollándose el 29 de junio el llamado «tanquetazo», protagonizado por el Regimiento Blindado N° 2, al mando del coronel Roberto Souper. Este intento de sublevación fue sofocado por el general Prats y sus generales más cercanos, Pickering, Sepúlveda y Pinochet.[8]

El 21 de agosto una manifestación de esposas de generales se inició frente a la casa del general Prats, a la que llegaron también varios oficiales de civil a protestar contra él. Fue insultado y apedreado, y al deshacer la manifestación Carabineros, ésta se volvió a organizar.
Llegaron al lugar Pinochet, Allende y sus ministros. Todos fueron abucheados. Deprimido y desilusionado, el general Prats pidió, primero por intermedio del general Pinochet, luego directamente, que los generales reafirmen su lealtad hacia él; como sólo unos pocos lo hicieron, resolvió renunciar a la comandancia en jefe.

Para su sucesión, el comandante le recomendó al preside
nte al general Pinochet, decisión que fue aceptada por el mandatario.
Para ese entonces, las medidas del gobierno de la Unidad Popular había provocado la polarización del país en partidarios y opositores, siendo declarado el «grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República» por el acuerdo de la Cámara de Diputados del 22 de agosto de 1973

El día 23, a las 17:00 h, se reunieron el presidente Allende, los generales Prats y Pinochet en el Palacio de La Moneda. Al finalizar ésta, el general Pinochet fue nombrado comandante en jefe.
Para esa fecha, varios miembros de las Fuerzas Armadas preparaban un un pronunciamiento militar .
Los líderes del movimiento eran el comandante de la Fuerza Aérea Gustavo Leigh y el vicealmirante José Toribio Merino, este último amigo de la infancia del general Pinochet.

El movimiento militar tenía como base los planes de contrainsurgencia, para el caso de que una subversión sobrepasase a las fuerzas de orden (Carabineros). Este plan consistía en que el país estaba dividido en diferentes secciones, y para cada una se establecía un plan para actuar contra la posible insurgencia. Este plan sería la base prima para los golpistas, que sólo tuvieron que adaptarlo a las nuevas circunstancias.

El problema central en el momento era el Ejército, pues si bien la mayoría de los generales prestaban su apoyo, el tanquetazo demostró que era necesario el apoyo del comandante en jefe del ejército, y nadie sabía con certeza cuál era el pensamiento del general Pinochet, pues jamás se le había visto inclinación política (excepto el tradicional anticomunismo de guerra fria).
El 7 de septiembre los generales fijaron la fecha del pronunciamiento para ese mes, el 19 de septiembre era la fecha propicia, pues en Chile se celebran las glorias del ejército, y éste se halla concentrado en Santiago.

Al día siguiente fue enviado el general Arellano para hablar con el general Pinochet, quien al enterarse de la situación manifestó su descontento con el Gobierno, mas no declaró su apoyo inmediato al pronunciamiento.
La mañana del 9 de septiembre el presidente Allende se reunió con el comandante en jefe y otros generales para tratar asuntos que consideraba importantes respecto de la situación del país. En aquella oportunidad se dice que el presidente Allende comento con el general Pinochet, la "posibilidad" de llamar a un plesbicito, como fórmula para salir de la situación que enfrentaba el país.[9]
No obstante fue un discurso de Carlos Altamirano, ese mismo día 9 de septiembre por la tarde lo que precipitaría los acontecimientos. Este hecho adelantó la fecha del pronunciamiento para el 11 de septiembre a las 6:30 en Valparaíso (8:30 en el resto del país).
El 9 de septiembre fue la última vez que se vieron los dos protagonistas de aquel hecho histórico. Ése mismo día. También ese mismo día el general Pinochet se reunió con el general de la Fuerza Aérea Gustavo Leigh, el contralmirante Sergio Huidobro y el capitán de navío Ariel González con el fin de dar a conocer la posición del ejército.
Finalmente, el general Pinochet se sumó al movimiento militar.[10] A partir de ese instante el general Pinochet se hizo inubicable para el gobierno y envió a su familia a un recinto militar a modo de protección .
Documento: Wikipedia

La política y los militares

 Politica, Politiquería, Demagogia.

 
Augusto Pinochet Ugarte.
Capítulo II.
"SER MILITAR Y SER GOBERNANTE"
 
 
 
Se podría pensar que, para quien haya decidido dedicar su vida a la carrera de las armas, la política representa una actividad que en cierto modo le es indiferente. Ello quizás pueda tener alguna razón en lo que se relaciona con el episodio contingente; pero, en ningún caso, puede el militar permitirse permanecer impasible ante las  grandes decisiones históricas que afectan el destino de la Patria. Como soldado de Chile, vi y viví con inquietud lo que en el país sucedía en los últimos lustros en que dominó el partidismo y, sobre todo, temí la tragedia que podría consumarse cuando el Partido Comunista consiguiese el poder a través de Allende.
 
Preocupado por aquella realidad que había palpado en mis primeros años de oficial, y que tanto me inquietaban, me pregunté muchas veces por mi posición como soldado de Chile, y, de modo especial, por mi responsabilidad en aquellos momentos. Veía no sólo cómo la institucionalidad había sido deteriorada, sino que, más aún, cómo los hechos traspasaban diariamente, ante la impotencia general. Y, lo que es peor, asistíamos a la preparación de un cruel enfrentamiento entre compatriotas, alentado abiertamente desde el extranjero. Nadie escuchaba ya la voz de la razón  y de la armonía. Todo era consignas, imágenes ajenas a nuestra realidad y voces agresivamente altisonantes. La politiquería hundía a nuestro país, mientras los sectores más humildes sufrían las peores consecuencias  de la crisis total en que Chile se debatía. A eso habíamos llegado en nuestra Patria...
¡Y a eso había que ponerle término